El proceso de fabricación de las tinajas o conos de cemento

En esta ocasión  vamos a hablar de los recipientes en los que tradicionalmente se almacena y fermenta el mosto obtenido de la molturación y el prensado de la uva recogida en los lagares,  los conos o tinajas de cemento.

Estos recipientes empezaron a ser habituales durante los años 1940 – 1960 y vinieron a sustituir a las tradicionales tinajas de barro. Son grandes vasijas cilíndricas de cemento armado, cuyo proceso de fabricación conocemos gracias a los testimonios de aquellos que se dedicaban a este trabajo.

Tinajas

Cuadrilla de albañiles construyendo tinajas o conos de cemento. Mediados del s. XX.

La fabricación de las tinajas de cemento se hacía in situ en las denominadas bodegas de tinajas o de conos, situadas próximas al lagar para facilitar así el trasiego del mosto desde las prensas.

Para su fabricación se utilizaban 12  pies de madera, que servían como molde para formar el perímetro de la tinaja. Con alambre se rodeaba el molde en sentido ascendente y posteriormente descendente, con una distancia entre alambre y alambre de unos 10 cm. El objetivo era formar un entramado  que se revestía con pleita de esparto y configuraba así la forma de la tinaja.

Retirados los pies de madera, se comenzaba a trabajar la superficie interna de la tinaja, revistiendo el molde con mezcla o mortero. Transcurrido un día completo para el secado, se repetía el proceso con dos capas interiores y una exterior más una vez retirada la pleita de esparto para eliminar el dibujo de la misma.

El número total de capas de mortero aplicadas dependía de la capacidad de la tinaja, pero para las más pequeñas, de unos 6000 litros, se solían dar hasta 5 capas, de modo que el grosor de la pared de la tinaja oscilaba entre los 5 – 7 cm.

Para finalizar el proceso se trabajaba la boca con una terraja y se enlucía tanto el exterior como el interior de la tinaja con cemento vivo para eliminar los poros del mortero.

Transcurridas 24 horas, las tinajas se llenaban de agua para que el cemento terminara su proceso de fraguado y se levantaba alrededor de ellas el entramado de madera que las sujetaba y desde el cual se realizaría posteriormente el proceso de trasiego del mostro y control de la fermentación.

Estas tinajas han ido poco a poco siendo sustituidas en los lagares más modernos por los grandes depósitos metálicos de fermentación controlada. Sin embargo, en los lagares de la Sierra de Montilla todavía se pueden contemplar muchas de esas tradicionales bodegas de conos en las que siguiendo la costumbre se puede aún tomar una copa de vino a pie de tinaja.

Si quieres conocer este patrimonio único sólo tienes que contactar con nosotros y animarte con una Ruta de Lagares.

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